Apuntes de ‘Ensayos sobre el realismo’ de György Lukács y una apropiación de la crítica argentina

En este texto revisaremos la categoría de realismo de György Lukács, tal como la propone en su texto Ensayos sobre el realismo, y su apropiación por Sandra Contreras para leer la narrativa de Roberto Arlt.

Realismo: ‘tipo’ y ‘totalidad’

En su introducción a Ensayos sobre el realismo, Lukács diferencia el realismo del “naturalismo burocrático”. La pretensión del naturalismo burocrático, tal como lo explica Lukács, es la representación del “hombre medio” y de la medianía de una determinada sociedad. El escritor crea personajes y situaciones que respondan al promedio estereotipado en tanto sus características, las acciones que realizan, formas de reacción ante situaciones de acuerdo a la clase social que pertenecen. La descripción extensa de paisajes, escenas, características de los personajes, modos de vida, costumbres, etc. cobra gran importancia, puesto que impera la idea de reproducción fiel de la realidad. Por el contrario, el realismo según Lukács no se basa en la idea de que el arte sea capaz de crear un reflejo fiel de una realidad preexistente, sino en la configuración de la sociedad total y del hombre total.  En palabras del autor:

El verdadero gran realismo retrata al hombre total y a la sociedad total, en cambio de limitarse a algunos de sus aspectos. Desde el ángulo visual de este criterio, significa del mismo modo, empobrecimiento y deformación; la dirección artística se caracteriza por la interioridad unilateral o la extraversión pura unilateral. Realismo significa, por lo tanto, plasticidad, perspicuidad, existencia autónoma de los personajes y las relaciones entre los personajes. (LUKÁCS, 1965: 13-14)

Lukács entiende la realidad como una totalidad compleja y dinámica que resulta inasequible en sí misma durante la vida cotidiana por estar en perpetuo movimiento y cambio. Por eso, el trabajo del artista, a través de la selección y de la labor estética, sería el de configurar un entramado que ilumine esa realidad esencial, latente en cada momento de la vida cotidiana. Este retrato del hombre total y la sociedad total se logra a través de la creación del tipo. La categoría de tipo es central para la concepción literaria realista de Lukács. El autor la define del siguiente modo:

El tipo es la particular síntesis que – tanto en el campo de los caracteres como en el de las situaciones – une orgánicamente lo genérico y lo individual. El tipo se vuelve tipo porque en él confluyen y se funden todos los momentos determinantes, humana y socialmente esenciales, de un periodo histórico; por el hecho de que presenta estos momentos en su máximo desenvolvimiento, en la plena realización de sus posibilidades inmanentes, en una extrema representación de los extremos que concreta tanto los vértices como los límites de la totalidad del hombre y de la época. (1965:13)

El tipo, por ejemplo en un personaje, no se corresponde con el hombre promedio que propone el naturalismo, no es una simple suma de las particularidades del hombre “del montón” de una determinada sociedad. No hay una planificación previa del personaje desde la cual se lo crea a partir de la acumulación de las características recopiladas en un trabajo de investigación previo al texto literario, sino que el personaje y las relaciones entre personajes tienen, en términos de Lukács, “existencia autónoma”. El tipo es más bien la configuración del hombre total, excepcional, que en cierto modo rebalsa la medida, lleva al límite sus posibilidades dentro de una determinada sociedad.

Para Lukács el verdadero realismo no se trata de copiar la superficie social buscando un reflejo fiel de su apariencia superficial, sino de captar la esencia de la sociedad, su fisonomía latente a partir de la configuración del tipo que lleva al máximo sus posibilidades y de esta manera se iluminan los límites y contradicciones de la estructura social. Esta idea de que se pueda captar la totalidad de la sociedad a partir del tipo y del juego de sus posibilidades en la vida cotidiana, se funda en la concepción de que la vida privada e individual está profundamente fusionada a la vida social. El hombre, en sus condiciones materiales de existencia, está determinado por los límites de la sociedad a la que pertenece, y encuentra también, dentro de esos límites, sus posibilidades máximas.

Realismo en la narrativa de Roberto Arlt

Sandra Contreras en su texto “Discusiones sobre el realismo en la narrativa argentina contemporánea” retoma los debates en torno a la categoría de realismo y su pertinencia para pensar la literatura argentina. Entre ellos, los artículos de Graciela Speranza (2005) y Martín Kohan (2005) interrogan acerca de la posibilidad de transformar la noción clásica de realismo de manera que se ajuste a las narrativas contemporáneas. Speranza apunta que generalizar la categoría de realismo tanto a un cierto costumbrismo aggiornado como a las experimentaciones vanguardistas sería un error de interpretación. Kohan por su parte señala que una excesiva ampliación del concepto termina volviéndolo una categoría vacía y, por lo tanto, teóricamente inútil. El artículo de Kohan apuesta a recuperar el dogmatismo teórico de Lukács. En los términos de su polémica con Brecht expone que el realismo de Lukács no se estructura en una confianza plena en el poder de la palabra para nombrar la cosa, sino en la mediación de una serie de aspectos formales, en un sistema de representación que excede la eficacia literal de la sola referencialidad. Para Kohan, la perspectiva de Brecht favorece una concepción del realismo literario demasiado amplio que cae en el riesgo de extender el término de manera indiscriminada, vaciándolo de sentido. De este modo, se incurre en el bautismo precipitado de nuevos realismos, cuando se trata en efecto de variaciones no realistas (sin la estética del realismo) sobre tópicos realistas. En su propuesta de volver al dogmatismo de Lukács, en términos de ofrecer una definición acotada que evite interpretaciones erróneas, Kohan entiende al realismo como “justeza promedial” que se encuentra en “lo típico” para la representación de la dinámica social. Esta tipicidad se logra renunciando a la sobresaliencia de personajes y situaciones (entrarían en este patrón, por ejemplo, novelas de Fogwill o Gustavo Ferreyra). Sin embargo, a pesar de que Kohan advierte el malentendido del reflejo, cae en otro típico error que es entender a la noción de tipo como “el promedio”, lo que, como hemos apuntado al inicio, Lukács crítica y atribuye al naturalismo en contraste con el realismo. En Ensayos Sobre el Realismo leemos:

Realismo significa reconocimiento del hecho de que la creación no se fundamenta sobre una abstracta ‘medianía” como cree el naturalismo; ni sobre un principio individual que se disuelve en sí mismo y se desvanece en la nada, sobre una expresión exasperada de aquello que es único e irrepetible. (LUKÁCS, 1965:13)

Contreras arguye que esta forma de leer el realismo que se ha extendido en la crítica argentina – es decir, el realismo definido por “lo promedial” sin sobresaliencias – supone desatender la “complejísima tensión que se anuda en el tipo”, en el cual la generalidad es siempre llevada al extremo, a su máximo desenvolvimiento, a fin de iluminar los vértices de la sociedad. Esta lectura del realismo por la crítica argentina ha llevado a proponer que el realismo en la narrativa argentina tiene su partida en Manuel Gálvez y su proyección hacia Sergio Olguín. Contreras, por el contrario, siguiendo el dogmatismo lukacsiano con la categoría de tipo apunta la propuesta de Analía Capdevila que sitúa a Roberto Arlt como inaugurador de la tradición realista argentina. El realismo de Arlt está fundado en la visión que se convierte en “el procedimiento apropiado para trascender el orden perceptivo” – particularmente el de la mirada – e iluminar la configuración dinámica de la sociedad, su fisonomía latente. 

Podemos considerar, por ejemplo, el personaje de Silvio Astier en El Juguete Rabioso como un tipo, de acuerdo a los parámetros lukacsianos. Silvio es un adolescente que trata de huir de la miseria y marginación de su condición social en el Buenos Aires de principios del siglo XX. Este personaje tiene características generales que comparte con la población inmigrante de la época: vida en barrios periféricos, pobreza, falta de trabajo, educación restringida. Sin embargo no responde al promedio de hombre en esas condiciones materiales de dicha sociedad. Silvio lleva esas generalidades y esas deficiencias materiales al máximo. No tiene acceso a la educación, pero estudia por su cuenta libros viejos sobre mecánica que consigue prestados de los vecinos. En su espíritu innovador y emprendedor diseña un invento para mejorar los cañones y solicita un encuentro con el capitán Márquez para presentárselo. A pesar de su potencial e inteligencia, sus creaciones presentar errores que provienen de la restricción a estudios adecuados.

– Yo tengo imaginado un cañón de esta forma: el proyectil de grueso calibre estaría perforado en el centro y, en vez de estar colocado en un tubo que es el cañón, sería introducido en la barra de hierro, como anillo en el dedo, yéndose a encajar en la cámara donde explotaría el cartucho. La ventaja de mi sistema es que, sin aumentar el peso del cañón, se aumentaría enormemente el calibre del proyectil y la carga explosiva que puede llevar.

Entiendo… Está bien… Pero usted debe saber esto: de acuerdo con el calibre de los proyectiles, su peso y la clase del grano de pólvora, se calcula el grosor, diámetro y longitud del cañón. Es decir, que, a medida que la pólvora se va inflamando, el proyectil por presión de los gases avanza en el cañón, de forma que, cuando ha llegado a la boca de este, el explosivo ha rendido su máximo de energía. En su invento ocurre todo lo contrario. Se efectúa la explosión y el proyectil se desliza por la barra, y los gases, en vez de seguir presionándolo, se pierden en el aire, es decir, que, si la explosión tiene que seguir actuando durante un segundo de tiempo, usted lo reduce a un décimo o a un milésimo (…)

Y terminó agregando: Usted tiene que estudiar, estudiar mucho, si quiere ser algo.

Yo pensaba, sin atreverme a decirlo: “Cómo estudiar, si tengo que aprender un oficio para ganarme la vida.” (p.92)

Lee literatura, pero lee con traducciones baratas, mientras que estratos superiores pueden permitirse leer en lengua original. Silvio Astier tiene la necesidad de trascender su condición social y, en esa búsqueda por trascender y forcejear los límites, pone de manifiesto los vértices de la sociedad y de esta forma deja al descubierto la totalidad de la sociedad. La forma innovadora de Arlt para revelar la totalidad de la sociedad, como apuntábamos arriba, va desde la mirada y transciende el orden perceptivo iluminando la fisonomía latente de la sociedad. Este procedimiento emerge a lo largo de la novela, como en el siguiente pasaje:

De las calles de sombra formadas por los altos muros de los galpones pasaba a la terrible claridad del sol, a instantes un empellón me arrojaba a un costado, los gallardetes multicolores de los navíos se rizaban con el viento; más abajo, entre la muralla negra y el casco rojo de un transatlántico, martilleaban incesantemente los calafateadores, y aquella demostración gigantesca de poder y riqueza, de mercaderías apiñadas y de bestias pataleando suspendidas en el aire, me azoraba de angustia.

Y llegué a la inevitable conclusión.

– Es inútil, tengo que matarme. (p.107)

Silvio llega a los diques con el objetivo de embarcarse hacia Europa para tener una mejor vida. Recorriendo el lugar en busca trabajo durante la travesía, observa la escena cotidiana, los “gallardetes multicolores de los navíos que se rizaban con el viento”, los calafateadores que “martilleaban incesantemente”, pero también la demostración “de poder y riqueza” y junto con ello la angustia de su situación, la imposibilidad de trascender y la resolución por el suicidio.

Este, como tantos otros pasajes en El Juguete Rabioso tienen las características del tipo lukacsiano: “la particular síntesis que une de manera orgánica genérico y lo individual”. Tanto en el personaje de Silvio, como en las situaciones construidas en la novela, se evidencian condiciones tanto en el plano social como en el humano de principios del siglo XX de la sociedad porteña, y se evidencian en tanto dichas situaciones/ personaje se realizan en sus posibilidades inmanentes. Así, el “realismo visionario” de Arlt responde, para Contreras, a un principio fundamental para Lukács: crear “una forma innovadora que socialmente y por su contenido está conforme a la realidad, pero cuya expresión extrema trasciende el plano de la vida cotidiana.” (2006:9)

Referencias bibliográficas:

CAPDEVILA, A. (2004). “Roberto Arlt: por un realismo visionario (La configuración de la violencia política en Los siete locosLos lanzallamas)”. Actas del Simposio Moderne in den Metropolen: Roberto Arlt und Alfred Döblin, Berlin.

CONTRERAS, S. (2006) “Discusiones sobre el realismo en la narrativa argentina contemporánea”. Orbis Tertius 12.

KOHAN, M. (2005). “Significación actual del realismo críptico”. Boletín/12 del Centro de Estudios de Teoría y Crítica Literaria, diciembre.

LUKÁCS, G. (1965) [1948] Ensayos sobre el realismo. Buenos Aires: Siglo XX.

SPERANZA, G. (2005). “Por un realismo idiota”. Boletín/12 del Centro de Estudios de Teoría y Crítica Literaria, diciembre.

Obras literarias:

ARLT, R. (1926) [2004] . El juguete rabioso. Centro Editor de Cultura: Buenos Aires.


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